D. Jaime Anglada Rodellas

Jaime Anglada Rodellas (1903-1993)

Jaume Anglada i Rodellas nació en la Gleva (Les Masies de Voltregà, Barcelona) el 25 de abril de 1903. Ya en sus años de formación, su maestro —Emilio Gazapo— supo ver la buena madera que tenía, animándolo a estudiar para ser maestro.

En 1917 inició la formación en la Escuela Normal de Maestros de Barcelona como alumno libre. Durante los años de su formación se empapó de las nuevas corrientes educativas innovadoras.

Una vez finalizados los estudios, Anglada tuvo que cumplir con el servicio militar obligatorio. Al terminarlo, recibió su primer nombramiento como maestro en Santa Coloma del Rudrón.

El 12 de septiembre de 1927, Anglada tomó posesión de la Escuela mixta de Santa Coloma del Rudrón. Gracias a un artículo del Diario de Burgos, conocemos cómo fue su llegada al pueblo:

"Recuerdo mi llegada al Rudrón montado en fácil caballería y entusiasmado porque ya teníais luz eléctrica. Recuerdo mi primera función en Santa Coloma que, joven inexperto, bebí y bebí en todas las casas por obligación hasta perder el equilibrio..".

"Recuerdo mi primer día de clase. Al pasar por la plaza y observar tantos mozos y gente madura discutiendo sin hacer nada, y al preguntarles qué hacían, me contestaron «tomar el sol...». Y al llegar a la casucha mal llamada escuela, abrí la ventana y arrojé por ella todos los malos trastos, las cañas y palos para demostrar a mis futuros alumnos que en adelante: la letra ya no con sangre entre"

Las clases de Rudrón eran innovadoras. Allí tenían su propio diario escolar, editado por los mismos alumnos gracias a una imprenta en clase, seguramente inspirado en las técnicas Freinet. Esta experiencia de un maestro catalán destinado a un pueblo rural del interior de España y el uso de la imprenta en clase para editar un diario escolar nos recuerda al caso del maestro Antoni Benaiges: “El maestro que prometió el mar”. Además, Benaiges fue maestro en Bañuelos de Bureba, un pueblo situado —igual que Santa Coloma del Rudrón— en la provincia de Burgos.

La enseñanza que ofrecía Anglada a sus alumnos iba más allá de las paredes de la escuela; tanto es así que los jueves estaban reservados para hacer una excursión por los alrededores de Santa Coloma del Rudrón. En estas salidas, los alumnos aprendían a conocer y amar el entorno que los rodeaba.

Desplazamiento a Cataluña: Casserres

En 1930, sin embargo, Anglada recibió un nombramiento más cerca de sus raíces: Casserres (Barcelona). Su labor continuó en la misma línea iniciada, dejando una profunda huella en cada uno de sus alumnos. A pesar de haberse marchado lejos, el maestro Anglada tenía muy presentes a sus alumnos de Santa Coloma del Rudrón. En una ocasión, en enero de 1934, escribió en su diario de clase: “Me parece que tendré que ponerme boina porque todos vienen con boina. ¿No sería mejor que fuéramos descubiertos incluso ahora en invierno? A mí, francamente, me parece mejor. Hoy, primer día, estos niños me producen el mismo efecto que los muchachos de Rudrón (Burgos), a los que, pese a todo, nunca he olvidado”. Y es que "el primer amor" nunca se olvida.

La Guerra Civil lo sorprendió en Casserres. Hombre de firmes convicciones, se ofreció a participar en el gobierno municipal para ayudar en lo que pudiera. Durante el periodo 1936-1937 fue concejal de cultura y ejerció funciones de alcalde.

Al avanzar la guerra, Anglada fue llamado a filas. Se incorporó al ejército, pero no con un fusil bajo el brazo, sino con una pluma, un lápiz y libros. Su función fue ayudar a los soldados a aprender a leer, escribir, pensar y tener criterio.

Exilio a Francia y campo de concentración de la Magdalena

Debido a las circunstancias bélicas, Anglada marchó al exilio en el sur de Francia. Allí pasó por diferentes campos de refugiados, hasta que finalmente fue detenido y llevado al campo de concentración de La Magdalena (Santander). El 17 de febrero de 1939 ingresó en La Magdalena.

Desde el campo de concentración, Jaume Anglada vivió un duro exilio, privado de libertad y sometido a condiciones nefastas. En ese momento de soledad, desesperación y reclusión, encontró en la poesía su medicina para sobrellevar la situación: escribió una serie de poemas que hablaban de distintos aspectos del campo de concentración —del hambre (¡Es el hambre!), de las largas noches (De 4 a 6 de la madrugada), de la vida diaria (Día de viento en La Magdalena, ¡Tú!, Paladines del infinito, ¡Tenían miedo!, etc.).

Había dejado en Cataluña a su esposa y a su hijo Eugeni, que entonces solo tenía 2 años. Durante su estancia en el campo de concentración, Anglada recibía visitas de una exalumna suya de Rudrón, Bernardina Bañuelos Santamaría, que le llevaba chocolate.

¿Cómo y por qué salió Anglada del campo de concentración? Resulta que, en medio de ese contexto, un guardia civil (de apellido Santamaría, residente entonces en Santander) lo conocía. ¿Quién era ese guardia civil? Un exalumno suyo de la escuela de Santa Coloma del Rudrón. Al saberlo, movió los hilos para conseguir un aval que le permitió salir en libertad. Sobre este asunto, aunque no da detalles de quién ni cómo, Anglada dedicó un poema titulado “¡Y qué llave!”.

Vuelta a Cataluña

Gracias a ese aval, Anglada logró salir de La Magdalena. Una vez recuperada la libertad, regresó a Cataluña. Al llegar, le advirtieron que tuviera precaución, pues en su pueblo natal era conocido por haber sido alcalde de Casserres favorable a la República durante la guerra.

En mayo de 1940 fue detenido y llevado a la prisión de Vic, acusado de su participación como alcalde de Casserres durante la Guerra Civil. Se le abre una causa y se celebra un juicio. A pesar de las graves acusaciones, el alcalde de Casserres de entonces —favorable al régimen franquista— reconoce que Anglada desempeñó su papel como alcalde del “régimen rojo-separatista”; pero no duda en defender su actuación, que estuvo desligada de toda política. Y es que Anglada nunca actuó por ningún partido, sino que su labor era, por encima de todo, una labor humana y humanitaria.

De hecho, en un informe, el alcalde de Casserres de entonces destacaba que la tarea de Anglada fue pulcra y recta, “destacándose, eso sí, por su gran celo y amor en favor de la enseñanza y cultura de sus alumnos”. También subrayaba que “gracias a su modo de proceder [de don Jaime] no hubo ninguna víctima en esta población”.

A pesar de los testimonios favorables, Anglada fue trasladado a la prisión Modelo (Barcelona) y allí recibió la sentencia: fue condenado a 14 años y 8 meses de reclusión por un delito de rebelión militar.

Durante sus años de estancia en prisión, Anglada mostró muy buena conducta. Además, como no podía ser de otra manera, enseñaba a sus compañeros presos. Así lo hizo hasta 1946, cuando obtuvo la libertad condicional.

Regresaba a casa tras un largo viaje iniciado en el invierno de 1939. Pero, a pesar de volver, Anglada se encontraba depurado y no podía ejercer como maestro público. Por ello, durante aquellos años trabajó como maestro en la clandestinidad, ofreciendo clases de repaso a los alumnos que lo necesitaran.

A partir de 1951 empezó a dar clases en la escuela de la Salle de Manlleu. Mientras tanto, Anglada solicitó poder volver a ser Maestro Nacional en las escuelas públicas, lo que motivó la petición de nuevos informes sobre su conducta.

Se pidieron informes a Santa Coloma del Rudrón. El 5 de octubre de 1956, el párroco de Santa Coloma del Rudrón certificó que “cuando ejerció don Jaime Anglada Rodellas como Maestro en esta localidad, yo no estaba de sacerdote, pero todo el pueblo, como el señor Presidente dice, afirma que fue un maestro modelo tanto en política, como en lo social y religioso”. Asimismo, el jefe de la Falange de la población certificó que “don Jaime Anglada Rodellas, Maestro Nacional que fue de esta de Santa Coloma, durante los años del 27 al 29, observó buena conducta, tanto política, moral, como religiosa”.

En la misma línea escribieron el Cabo 1º Comandante del Puesto y el alcalde de Sargentes de Lora (Constantino Rodríguez), quienes certificaron la buena conducta de Anglada en todos los aspectos. En el informe del comandante de la Guardia Civil se añadía además que el citado maestro gozaba de buena fama, “dando buen ejemplo en todo a sus discípulos”.

Finalmente, en 1963 volvió a ejercer como Maestro Nacional, aunque lo hizo fuera de la provincia de Barcelona, por orden gubernativa. Estuvo entre 1963 y 1967 en la escuela Malagrida de Olot, hasta que en esa fecha, y con 60 años, se le permitió incorporarse como Maestro Nacional en la Gleva. Allí permaneció hasta el 25 de abril de 1973, fecha en la que recibió la jubilación forzosa a los 70 años.

Durante todos esos años, Anglada mantuvo el contacto con sus exalumnos del Rudrón, como lo demuestran las numerosas cartas que intercambiaba con ellos. Tal era la amistad que Anglada visitó el pueblo de Santa Coloma del Rudrón en el verano de 1990.

Lo recibieron con campanas y un ambiente festivo, y aprovecharon la ocasión para volver a pisar el local donde había estado situada la escuela, que se encontraba en el desván de un edificio. Fue una jornada muy sentida y vivida tanto por el maestro como por los alumnos.

En 1993, con motivo de la muerte del maestro Jaume, apareció una noticia publicada en el Diario de Burgos. Se trata de una noticia emotiva y testimonial de la gran huella que dejó el maestro Jaume en este pueblo.

Hoy en día, ya no quedan exalumnos suyos con vida. Sin embargo, el recuerdo de don Jaume sigue vivo. Y es que las personas no dejan de existir cuando mueren, sino cuando se las olvida. Por eso, el maestro Jaume será siempre inmortal.

Alumnos de don Jaime Anglada en Santa Coloma del Rudrón

Sirva como homenaje a don Jaime Anglada y a los que fueron sus alumnos:

  • Adrián Bañuelos Santamaría.
  • Alicia Peña Ruiz.
  • Anastasia Campillo Diez.
  • Bernardina Bañuelos Santamaría.
  • Emiliana Santamaría Bañuelos.
  • Emilio de la Iglesia Ruiz.
  • Epifanio Diez Diez.
  • Hortensio Bañuelos Peña.
  • Joaquín Rodríguez Santidrián.
  • José Rodríguez Santidrián.
  • Mariana Rodríguez Santidrián.
  • Marcos Rodríguez.
  • Leonor Diez Rodríguez.
  • Lucinia López Santamaría.
  • Luis Santamaría Bañuelos.
  • Rafael Santamaría Bañuelos.
  • Roque Esteban.
  • Sixto Diez Puente.
  • Tomás López Santamaría.
  • Valentín Campillo Diez.

Y a todos aquellos alumnos que no se han podido localizar

Recuerdos

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